En primer lugar, cuando hablamos de motorizaciones hablamos de el tipo de motores que llevan los barcos, aunque hay barcas que se impulsan gracias a remos, las vamos a dejar de lado.
Para comenzar vamos a clasificar las embarcaciones motorizadas en intrabordas y fuerabordas.
- Intrabordas: son propios de barcos más grandes, a partir de unos siete u ocho metros, la mayoría de ellos son diésel, aunque existen algunos de gasolina. Una de las peculiaridades de este motor es que consume relativamente poco. Además aumenta la estabilidad del barco, debido a que el motor se encuentra en la parte más baja del barco, bajando así el punto de gravedad de la embarcación. Estos barcos suelen tener más par y menos velocidad debido a que son más pesados. Todos son, por supuesto, de cuatro tiempos.
Una de las características que suele echar atrás a la gente a la hora de comprar un barco con motor intraborda es que haya que hacer un agujero en el casco del barco para que pase el eje.

- Fueraborda: estos motores son los más abundantes, comunes y económicos. Son los propios de las lanchas motoras, neumáticas y barcos de pesca veloces. El mantenimiento de estos motores es relativamente barato, pero su consumo es "monstruoso", aunque hay revoluciones como el ralentí en las que no consume tanto y el motor consume lo mínimo. Estos motores utilizan gasolina y pueden ser tanto de cuatro tiempos o de dos tiempos, aunque los de dos tiempos de están eliminando de la circulación debido a su gran contaminación. Estos barcos son menos estables debido a que el motor se sitúa amarrado al casco en la parte de atrás por encima del nivel del agua. Pero las embarcaciones que montan estos motores suelen ser muy veloces y ser capaces de planear.


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